De ir preso por adulterar medicamentos, hace unos meses, Moyano pasó a convertirse hoy –orgullosamente–en eventual detenido político. Una suerte de Mandela o Walesa. Es un cambio. Otro: hace unos meses parecía escriturado su desalojo de la CGT y el ascenso, en su lugar, de gremios postergados por la anterior gestión del matrimonio Kirchner. También se hablaba de imponer el cierre de paritarias con 18% de aumento. Se demoró Cristina, careció de política laboral, hoy nadie firma por menos del 24% y el jefe camionero reparte cargos en Azopardo como si ya hubiera sido reelegido (al tiempo que, a la intemperie, han quedado quienes pensaban reemplazarlo). Por entonces, el Gobierno le retiraba prebendas y fondos, Moyano carecía de una causa para protestar. Pero pasó el tiempo, siguió creciendo el costo de vida y se volvió apremiante la poda que ejerce el Estado sobre ciertos salarios con el impuesto a las ganancias (se come el aguinaldo, por ejemplo). Como también afecta las asignaciones familiares, el dirigente encontró la razón para su queja, extensiva al resto de las organizaciones: ésa será la pantalla que presidirá el acto de este miércoles. http://www.perfil.com/ediciones/2012/6/edicion_687/contenidos/noticia_0014.html Enviado desde Maxthon móvil
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